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15 abril 2011 5 15 /04 /abril /2011 01:40

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Por José Moreno Cruz, Cubanacán Press

   SANTA CLARA, Cuba - Abril del 2005.(www.cubanet.org) - Justo ya han transcurrido dos años en que Léster González Pentón, junto a otros compañeros de causa, fueron movidos para las cárceles en el "ómnibus del terror" después de haber sido sancionados a largas condenas de presidio político.

  Fue exactamente el 24 de abril del 2003 en que fue sacado al solero del G2 provincial de Villa Clara donde se encontró con Omar Ruiz Hernández y Antonio Villareal Acosta. Fue como el reencuentro y en medio de los abrazos fueron informados de que finalmente serían trasladados para las prisiones.

  Ahora, con la complicidad de una ventana situada a unos cinco metros de altura y recubierta por tres mantos de cabilla corrugada y planas de diferentes grosores, bajo la vigilancia de los guardias de la Sala de Penados del hospital Celestino Hernández Robau, converse en varias ocasiones con el Benjamín de la Causa de los 75. Allí pude hacer apuntes en periódicos, papeles, las manos y sobretodo en mi memoria.

Siempre mirando para arriba me entero de la fascinante historia.

  Era la 1.20 de la tarde cuando fue llevado al soleador. Ya en el parqueo del Departamento de Seguridad del Estado Provincial los esperaban todos los jefes de la Seguridad del Estado de la provincia y allí tenían parqueada una guagua de turismo con aire acondicionado de la corporación "Vía Azul", con chapa Habana. Los entregaron a un grupo de militares que portaban chalecos de color negro con letras en blanco con el logo DSE-G2. "Ya en el ómnibus me percato de que venían otros 30 hermanos de causa procedentes desde La Habana y de otras provincias".

  No se les permitió saludarse. Los ubicaron en asientos individuales, esposados de las manos con un oficial sentado a su lado.

  Cuando salen de Santa Clara toman rumbo a las provincias orientales trasladados en una gran caravana antecedida por agentes de la motorizada sacando de la vía a todos los vehículos que por ella transitaban. Les pusieron una película de video y les dieron merienda consistente en un perro caliente con pan y una latica de compota.

  Sobre la primera parada cuenta que después de un largo recorrido entraron a la prisión de Canaleta en Ciego de Ávila. "Allí dejaron a Raúl Rivero, Marcel Cano y a otro hermano cuyo nombre no recuerdo". Les retiraron las esposas dentro de la guagua y les concedieron unos 30 minutos para almorzar, tiempo que aprovecharon para abrazarse. "De allí salimos con rumbo desconocido", dijo.

Cuando indagué acerca de la bienvenida a la prisión Kilo 8 en donde estuvo durante casi un año y medio, recordó que cerca de las 7 de la noche entraron en esa prisión camagüeyana donde se encuentra el Régimen Especial "La 26", más conocida como "Se perdió la llave". "Bajaron del ómnibus a José Miguel Martínez Hernández, Miguel Valdés Tamayo, Ricardo González Alfonso, Omar Rodríguez Saludes, Regis Iglesias Ramírez y a mí". Fue el final del recorrido para el joven, mientras que los demás seguían para Holguín, Boniato y Guantánamo.

  La noche de la llegada a Kilo 8, los directivos de la prisión y el oficial de la seguridad que los atendería, nombrado Julio César Bombino González, se reunieron con ellos. El director de la prisión, Osmeidi Roca Morales, mayor del MINIT, "nos dio la bienvenida comunicándonos que teníamos Régimen Especial aprobado y que pasaríamos un año en celda de confinamiento en solitario. Al año seríamos analizados y según conducta podríamos pasar o no a la segunda fase, en los cubículos y que a los dos años, podrían desclasificarnos del Régimen Especial y trasladarnos a nuestras provincias de origen". El gendarme recalcó que no olvidaran nunca que fueron sancionados por un tribunal a extinguir las condenas en cualquier prisión que designe el MINIT.

  A esa hora pidieron que le informaran a sus familiares dónde se encontraban. "No se preocupen, ya llegará el día que sus familias sepan donde están ustedes", fue la respuesta del sicario.

La bandeja de alimentos de esa noche traía la comida que comen los oficiales. Todos quedaron asombrados y lo comentaron unos a otros en voz alta, porque así las cosas, la comida en las prisiones no estaba tan mala como pensaban, momento que aprovechó el jefe de la prisión para decir: "Mis presos comen bien".

¿Y cómo fue la primera noche? Le pregunto interesado vivamente en el relato.

  "No te precipites, aún falta más, aunque de eso no quisiera recordarme". Después de la comida les efectuaron una detallada requisa, despojándolos de sus ropas, y desnudos los obligan a hacer cuclillas para después entregarles la ropa de preso por un período de seis meses. "Los shorts a muchos no nos sirvieron y bajo fuerte protesta autorizaron a tener un short de ropa civil antes de pelarnos a rape".

Entonces fueron introducidos todos en las celdas de castigo y en solitario. "Esa noche hizo mucho frío y las celdas estaban llenas de mosquitos, los turcos estaban tupidos y no había agua potable, ni luz en las celdas". En esas condiciones infrahumanas, sin nada que abrigarse ante el frío, en shorts, llenos de pelos y sin poder bañarse, pasaron la primera noche en Camagüey.

  A las 5 de la mañana "nos llevaron el desayuno a las celdas consistente en cerelat y un pedacito de pan viejo". Recuerda que entre todos sólo tenían un vaso y así, pasándolo de celda en celda, pudieron tomarse "aquello". En la oscuridad Léster no sabía de qué se trataba cuando alguien lo llamó a la puerta y se sobresaltó. "Pensé que el guardia me estaba apuntando con un arma", que a la postre resultó ser el embudo con que distribuían el cerelat.

  La vida en las cárceles cubanas es un infierno. Para un joven de 26 años recién cumplidos como González Pentón, resultó muy duro el encierro desde el primer día en las celdas tapiadas de la Seguridad del Estado de Villa Clara, y ahora era sumergido arbitrariamente por sus ideas en una de las cárceles más temidas del país, donde languidecen sus vidas los presos comunes más connotados, la mayoría sancionados por hechos de sangre a muerte o cadena perpetua. Intentar ponerme en su lugar me pone la piel de gallina.

  "A las 9 de la mañana fuimos trasladados a otras celdas del Régimen Especial en un mismo pasillo, junto a otros presos comunes de alta peligrosidad. A mi me tocó la celda # 28, separado de los hermanos de causa, al igual que a Ricardo González Alfonso", recordó.

  Supo de inmediato por otros presos que allí se encontraba el preso político Humberto Real Suárez, en espera de la pena de muerte.

  Sobre las doce del día les trajeron en una bandeja lo que decía llamarse "almuerzo", compuesto de pata y panza de res con pelos y peste, arroz lleno de piedras, churre y sabor a cucaracha y un caldo de hojas de col. "Recordé las palabras del jefe de la prisión en el momento que tuve que botar la bandeja de comida por el turco". Un preso común se rió de él, diciéndole que ésta estaba excelente en comparación con otras comidas. "Si no te la comes morirás de hambre", le dijo.

  A la hora de comida el menú se repitió. Tuvo que comer por el hambre que tenía, utilizando como cuchara un tubo de pasta.

  Cuando calló la noche "presentía que estaba en un cementerio de hombres vivos", debido al silencio, lo que le dio la idea que estaba solo en aquel lugar.

Al siguiente día lo cambiaron para la celda # 4, en el pasillo donde se encontraban todos "mis hermanos de causa", excepto Ricardo que aún permanecía en el pasillo de los presos comunes. El oficial Onlys Vázquez Mesa es presentado como el reeducador. Su cara era de un "terro-comunista" a simple vista.

  Sorpresivamente al día 30 recibió la visita de familia cerca de la 1 de la tarde. Allí estaban su madre, su hermano mayor, la pequeña hija con su madre. "Mi esposa me comunicó que estaba decidida a terminar nuestra relación". Cielo y tierra juntos se abrieron frente a sus pies, porque además, a pesar de estar en la flor de su juventud, sufría el presidio político cruel y degradante.

  El jueves 1 de mayo no los sacaron a los soleros de cabillas donde "parecíamos monos" a donde siempre los llevaban esposados. Era día feriado.

  Léster había sido detenido el 18 de marzo cerca de las 5:50 de la tarde. Menuda fue la sorpresa cuando llegó a su casa y lo estaban registrando todo. Ya en la sede de la DSE provincial querían que firmara un documento que decía que lo detenían por los delitos de atentar contra la paz internacional, difundir noticias falsas y asociación ilícita para delinquir. Al negarse a firmar el documento fue confinado en la celda 19. Después estuvo en la 18, la 11 y la 1.

  El miércoles 19 se le presentó como instructor un oficial nombrado Telo, quien le comunicó que sería sancionado por los tribunales por "mis actividades contra del gobierno", e intentó convencerlo de que firmara el mencionado documento, a lo que se negó nuevamente.

  Sólo puede ver a su familia a los siete días de la detención, durante una visita de 10 minutos concedida a su señora madre, la madre de su niña y la pequeña hija de ambos, de sólo un año y 7 meses de edad.

  Cuando le entregaron la petición fiscal donde le pedían 20 años de privación de libertad, no le extrañó porque "sabía que el golpe dado a la disidencia era para intimidar a modo de escarmiento y buscar el diálogo con los americanos por el asunto de los cinco espías sancionados en aquel país".

Sobre los preparativos del juicio recuerda con total precisión que en la madrugada del viernes 4, alrededor de las 12.30 de la madrugada, lo llevaron a una oficina donde se encontraba la abogada Adelma Mesa nombrada por su madre. "Durante escasos 15 minutos que pude hablar con ella; supe entonces que al amanecer sería el juicio en la Sala de los Delitos Contra la Seguridad del Estado". Allí estarían además sus hermanos de causa Omar Ruiz Hernández, Librado Linares García, Margarito Broche Espinosa y Omar Pernet Hernández. "El tiempo fue muy escaso para asesorarme con mi abogada", precisó.

  Trasladados al tribunal a las 8 de la mañana en carros patrulleros diferentes y gran despliegue policial (filmaron todo el trayecto), a las 8.15 comenzó el juicio que terminó a las 6.30 pm. Eso fue el día 4, y el martes 8 le hacen entrega de la sentencia del tribunal, donde ratifican los 20 años de prisión.Le entregó la sentencia esa día a sus familiares."Fue difícil ver irse llorando a mi madre y hermana quienes sintieron el dolor al ver que me perdían".

  Se han ido ya más de dos años y aún Léster a pesar de sus afecciones físicas y psíquicas adquiridas en la cárcel, continúa en prisión. Ahora está recluido en la sala de penados de un hospital santaclareño esperando ser intervenido quirúrgicamente. Desde allí revive cada detalle, con memoria casi fotográfica, de las arbitrariedades y violaciones que el régimen ha cometido contra su persona e integridad, durante este tiempo de duro bregar conviviendo con lo más inmoral y sucio del sistema carcelario cubano.

"Ellos saben que somos inocentes", repetía a menudo.

Léster es un joven cubano, que ha dicho No a la intolerancia y Sí por la Patria, que silencioso escribe en sus archivos las memorias de lo mejor de sus hijos.

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Published by lestergonzalezpenton75
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Comentarios

habananueva 04/15/2011 02:27


Es un blog intimo, desgarrador, un testimonio veridico del bochorno que representa la dictadura cubana, mi admiracion y respeto para todos los ex presos politicos cubanos que piensan han sido
liberados, pero no es asi, solo se les ha cambiadola forma de condena.


Lester González Pentón

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  • : ESTE BLOG FUE CREADO POR MI LESTER GONZÁLEZ PENTÓN EX-PRISIONERO DE CONCIENCIA CUBANO DESTERRADO EN ESPAÑA,DONDE PUBLICARE TODAS LAS VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS QUE FUI SOMETIDO DENTRO DE LA PRISIÓN Y QUE DIA A DIA COMETE LA DICTADURA COMUNISTA ASESINA DIRIGIDA POR LOS HERMANOS CASTRO DENTRO DE CUBA.
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